Gamificación en la educación: 10 beneficios

Gamificación en la educación: 10 beneficios

septiembre 30, 2020

La aplicación del concepto de gamificación en la educación es un recurso cada vez más presente a todos sus niveles, y lo cierto es que sus ventajas son ampliamente reconocidas.

Los juegos educativos se encargan de aumentar los niveles de dopamina, lo que provoca en el alumno un incremento de la atención y la motivación de forma natural.

Además, la gamificación en la educación hace que el sujeto del aprendizaje esté activo, por el hecho de estar enfrentándose a situaciones reales que dependen de sus decisiones. Por lo tanto, la implicación del alumno aumenta, y a mayor implicación mayor es el aprendizaje.

Antes de ver todas sus ventajas, empecemos desde el principio.

¿Qué es gamificación?

¿No habías oído hablar nunca de la gamificación? Este anglicismo, proveniente del inglés gamification, es un término que cada vez se utiliza más en diferentes áreas, pero especialmente en aquellas relacionadas con la educación.

Una definición acertada es que la gamificación es el uso de técnicas y dinámicas de juego y ocio con el objetivo de fomentar la motivación en el aprendizaje. En otras palabras, APRENDER JUGANDO.

En este artículo vamos a profundizar un poco más sobre esta manera de promover el aprendizaje, que desde hace algún tiempo ha aumentado notablemente su aplicación dentro del aula. ¿Por qué razón? Pues principalmente por las diversas e innumerables herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías y las evidentes ventajas que aporta para la educación del alumnado.

Aplicar la gamificación en la educación

Al hablar de gamificación en la educación es necesario entender que esta es una herramienta y no un fin y que en su correcto uso está su verdadero valor. Aplicar la gamificación no es solo introducir un juego en la clase para divertir y hacer pasar el rato a los alumnos, sino que debe ser una acción dirigida a buscar la implicación del alumnado en pro de su desarrollo en los valores y contenidos que se busque potenciar.

Un “aprender haciendo” que otorga a los profesores la posibilidad de evaluar competencias como la observación, la resolución de problemas o la toma de decisiones.

Y es que si hay una figura clave para aplicar la gamificación en la educación es la del docente. El éxito en el alumno depende de una correcta elección de las dinámicas de juego, adaptada y relacionada con los contenidos a tratar y al perfil de los integrantes del aula.

Del mismo modo, es importante para el docente seleccionar unos logros o premios ajustados al juego y a los participantes. Por ejemplo, a través de clasificaciones, niveles, puntos, retos o insignias.

Beneficios de implantar la gamificación en el aula

  1. Incrementa la motivación por el aprendizaje. A los alumnos les encantan los juegos y, por esa razón, cualquier actividad que les parezca divertida aumenta su motivación. Es cierto que la motivación no tiene una influencia directa en el aprendizaje, pero estas herramientas aumentan su predisposición a aprender.
  2. Aumenta la atención y la concentración. Directamente relacionada con la motivación encontramos la atención y la concentración. Si los alumnos están motivados, sienten que son capaces de entender los conceptos, les supone un reto y además les gusta, pondrán todos sus esfuerzos y recursos en el juego, favoreciendo su propio aprendizaje.
  3. Cambia la visión que el alumno tiene de la enseñanza. Normalmente, los estudiantes vinculan el aprendizaje con algo aburrido o una obligación. Gracias a la gamificación, las clases se vuelven más atractivas y contextualizadas.
  4. Proporciona nuevos modelos de aprendizaje. La gamificación permite a los estudiantes explorar nuevos contenidos en el entorno del juego, descubriendo nueva información con la que ganar bonificaciones, puntos o insignias.
  5. Consigue que los alumnos acepten el error. Los juegos animan al alumno a mantener la ruta, pero, aunque fallen, lo verán de una manera más lúdica y dispondrán de nuevas oportunidades.
  6. Otorga voz al alumnado. Gracias a la gamificación, el proceso de aprendizaje se construye colectivamente. Por ello, el alumno tiene la oportunidad de contribuir con sus ideas y conocimientos, ayudando a mejorar el proceso y transmitiendo las lecciones aprendidas a los nuevos integrantes.
  7. Potencia la interactividad. Haciendo uso de la gamificación hay una mayor interacción en el aula. Todos participan y piensan juntos sobre cómo superarán los desafíos presentados.
  8. Trabajo en equipo. En la línea del aumento de la interactividad, la contribución de todos los alumnos es clave en un juego. Por esta razón, la gamificación en educación fomenta el trabajo en equipo debido a la búsqueda de soluciones a los desafíos de aprendizaje.
  9. Fomenta el uso de las nuevas tecnologías. La gamificación en la educación puede llevarse a cabo con o sin las nuevas tecnologías, pero existen grandes herramientas tecnológicas como la robótica educativa o el diseño y desarrollo de videojuegos que hace que los alumnos comiencen a utilizar las nuevas tecnologías y las integren dentro de su forma de aprender y de vivir. Herramientas como Kahoot son un buen ejemplo de ello.
  10. Consigue estimular las relaciones sociales en el aula. La mayor parte de las herramientas de gamificación se utilizan en grupo. De esta manera, los alumnos y alumnas tienen que aprender a comunicarse y a trabajar conjuntamente para conseguir el objetivo.

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